A propósito del ataque a Charlie Hebdo

Por Marcelo Valente

Para Hegel la historia es el resultado de la acción de los hombres, pero el gran filósofo alemán advierte que éstos producen mediante sus actos una cosa distinta de lo que proyectan y alcanzan, de lo que saben y quieren inmediatamente. Realizan lo que les interesa y, al mismo tiempo, producen un excedente, que se encuentra allí interiormente, del que no tenían conciencia y el cual no se proponían realizar.

Valiéndose de un ejemplo notable y fecundo en enseñanzas, Hegel muestra cómo es esto que los actos humanos suscitan una superabundancia de efectos involuntarios e imprevistos. Un hombre incendia la casa de otro, en una venganza que quizá sea justa; es decir, a causa de una ofensa injusta. Aquí ya se manifiesta una interdependencia de la acción inmediata y de otras circunstancias que a su vez son exteriores, que no pretenden a esta acción, si se la considera de modo inmediato absolutamente en sí. En cuanto tal, ésta última quizá consista solo en acercar una pequeña llama a una viga. Entonces, lo que aún no se ha realizado se realizará enseguida por sí mismo. El lugar de la viga que ha tomado fuego está unida al maderamen de toda la casa y ésta a otras cosas originando un gran incendio que devora los bienes de muchos otros hombres, distinto del que era objeto de la venganza y, además, cuesta la vida a muchas personas. Esto no estaba ni en la acción inmediata ni en la intención de quien había iniciado la cosa. Ahora bien, esta acción contiene todavía otra determinación general: el propósito del autor era solamente una venganza contra un individuo, pero no la destrucción de vidas y bienes de otros hombres, lo que es un delito que implica además un castigo. Es posible que esto no estuviera en la conciencia del autor y menos aún en su voluntad. Es decir, en una acción inmediata puede hallarse otra cosa que la que encontramos en la voluntad y la conciencia del autor. Pero lo más significativo es que la sustancia de la acción se vuelve contra quien la realizó; se convierte en un contragolpe que puede llagar a destruirlo.

La originalidad de Hegel no consiste en observar que un azar en los actos humanos, que la «fortuna» representa un papel, sino en sostener que en los actos humanos más importantes lo «sustancial» es precisamente lo que la fortuna introduce en ellos. Que un tipo descontento haya deseado vengarse, que proyectara destruir la casa de su enemigo, que durante unos minutos acercase una llama a una viga, son cosas que no tiene mucha importancia. Lo que importa ante todo es el incendio generalizado que de ese modo desencadenó sin quererlo, y aún sin saberlo, y los efectos que este incendió producirá. Ante el tribunal del mundo, la combustibilidad alega con mayor elocuencia que la venganza.

Sin duda, el ejemplo del incendiario de Hegel ayuda a comprender éste y otros temas que atraviesan la sociedad actual. El atentado terrorista perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo en París poco tiene que ver con desavenencias religiosas, aunque lo parezca. El  ataque a la revista,  que debe ser condenado sin atenuantes, no fue la obra de un grupo de fanáticos que, en un inexplicable rapto de locura religiosa, decidieron aplicar un escarmiento ejemplar a un semanario que se permitía criticar ciertas manifestaciones del Islam. Sin duda, estamos frente a uno de los «excedentes» de las aventuras coloniales de las potencias capitalistas con su secuela de destrucción y miseria y que ahora, como un bumerán, se vuelve en contra de aquellos que cometieron todo tipo de tropelías sin preocuparse por las consecuencias.

Desde el contexto histórico, lo cual no quiere decir justificar o tolerar este tipo ataques, la génesis de este crimen es evidente y quienes promovieron el radicalismo sectario desde los ochenta no pueden ahora proclamar su inocencia ante la tragedia de París. Lo cierto es que el genio que se les escapó de la botella. Y, claro, sus alumnos responden con las armas y los argumentos que les fueron dados desde los años de Reagan. Aprendieron después con los horrores perpetrados en Abu Ghraib y las cárceles secretas de la CIA; de las matanzas perpetradas en Libia y el linchamiento de Khadafi.

Conviene recordar que quienes ahora se rasgan las vestiduras, no hicieron absolutamente nada para detener el genocidio perpetrado hace pocos meses en Gaza. Parece que 2000 palestinos, varios centenares de ellos niños, son nada por comparación a 12 franceses.

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1 comentario

Archivado bajo Política

Una respuesta a “A propósito del ataque a Charlie Hebdo

  1. pedro peretti

    exelente nota ….

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